domingo, 27 de febrero de 2011

Existiendo el Wall Street Journal ¿quién necesita evidencia alguna?

Desde la concepción de la ley de reforma sanitaria - aprobada por el congreso estadounidense en marzo 2010 como la "Affordable Care Act" pero generalmente conocida como "ObamaCare" - el Wall Street Journal ha lanzado una interminable serie de ataques feroces contra cada párrafo y cada acápite de sus 2.100 páginas de texto (El texto de la Affordable Care Act puede leerse AQUÍ , y un informativo epítome AQUÍ) .Lo más curioso no es la obsesión del diario conservador con uno de los principales logros del gobierno del presidente Obama, sino la escasa respuesta a sus repeticiones cantadas  como si fueran artículos intocables de fe.

Cualquier momento es bueno para empezar a desafiar al Goliat. El miércoles 23 de febrero, el WSJ alcanzó simas antes nunca vistas con la publicación de un editorial firmado por el Dr. Lloyd M. Krieger titulado "ObamaCare is Already Damaging Health Care" (ObamaCare ya hace daño al sistema sanitario). Generalmente el diario designa a uno de los intelectuales de su red de “think tanks “ –como Hoover Institution, Heritage Foundation o Cato Institute-  para componer una crítica preconcebida con al menos dos o tres datos superficialmente relevantes. Pero con la irrupción del Dr. Krieger, quien se describe como "cirujano plástico que invierte en compañías sanitarias", ya no hay evidencia alguna (Puede leerse AQUÍ  y una traducción mecánica AQUÍ ).

Lo más problemático para los atacantes de la nueva ley es que casi ninguna de sus provisiones estará en vigor hasta el año 2014. Por tanto, la estrategia de ataque es hacer ver que la ley ya ha cambiado las expectativas de los principales actores del sistema sanitario. En este sentido el Dr. Krieger comenta que ObamaCare está impulsando una nueva ola masiva de fusiones de empresas. "Hace seis años, los médicos eran propietarios de más de dos tercios de los consultorios en los EEUU, según el Medical Group Management Association. Para el año que viene, casi dos tercios serán asalariados de las grandes instituciones.". Echando un vistazo al sitio Web de dicha Asociación (http://www.mgma.com/aca/), no se logra encontrar la fuente de la tendencia citada por el Dr. Krieger.

De hecho, la ola de concentración en el sector sanitario estadounidense empezó más de una década atrás. Por ejemplo, el informe de la American Medical Association "Competition in health insurance: A comprehensive study of U.S. markets - 2007 update" (disponible AQUÍ) mostró que desde hace cinco años las aseguradoras más grandes han seguido una agresiva estrategia de adquisiciones. La  primera en la lista de grandes aseguradoras, WellPoint Inc. (formada de la fusión de Anthem Inc y WellPoint Health Networks) había adquirido 11 aseguradoras desde 2000.  La segunda, UnitedHealth Group, había absorbido  otras 11 compañías de seguro médico. En los años 2004 y 2005, ya se habían llevado a cabo 28 fusiones corporativas valoradas en 53,8 millardos de dólares, lo que excedió el valor combinado de todas las transacciones de los últimos ocho años.

Por si el testimonio de la AMA acerca del sector de seguros no es suficiente, también la American Hospital Association  informa en su sondeo anual de hospitales que en 2010 se han visto 89 fusiones entre 227 hospitales, lo que representó una continuación robusta de la tendencia de los últimos años en el sector hospitalario (AQUÍ).

En definitiva, a la vista de los datos disponibles no cabe duda de que se han visto cambios radicales en el escenario del sistema sanitario estadounidense. Pero atribuir los cambios a una ley en su infancia es el colmo de ingenuidad o un exagerado esfuerzo gedeónico, en el que las conclusiones preceden a las premisas. En una época en que la información se difunde globalmente y las manipulaciones interesadas se replican inconscientemente en otros continentes, empieza a ser necesario rebatirlas, incluso desde la periferia. Con la colaboración de nuestros corresponsales en los EE.UU. es razonable que pensemos en responder en futuros blogs a otras estupideces emitidas por el WSJ

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